Conoce el paso a paso de "La Granaína"
La Granaína — una colección nacida del barro y la luz
Bienvenidos al universo de La Granaína, una colección muy especial dentro de Querento Jewelry. Esta serie nace del deseo de unir la joyería con la cerámica tradicional granadina, reinterpretada desde mi propia mirada como diseñadora. Cada pieza es el resultado de un proceso lento, manual y profundamente personal: un diálogo entre las manos, el barro y el fuego.
La ciudad tiene una larga historia ceramista que se remonta a la época andalusí, cuando los talleres del Albaicín y Fajalauza llenaban las calles de azules, verdes y blancos vidriados. La cerámica granadina no solo era arte: era identidad, era la forma en que la ciudad plasmaba su espíritu sobre la tierra.
Hoy, esa tradición sigue viva. Y en La Granaína, intento rendirle homenaje desde un lugar contemporáneo. Las piezas están modeladas a mano, cocidas con paciencia y esmaltadas con matices únicos que jamás se repiten del todo. Por eso, cada creación tiene su propio carácter, su textura, su historia: no hay dos iguales.



Esta colección es una invitación a detenerse, a mirar de cerca los detalles imperfectos que hacen perfecta a la artesanía. Es un encuentro entre el pasado y el presente, entre lo eterno del barro y lo efímero de la moda.
Gracias por acompañarme en este recorrido por la cerámica, la joya y la esencia de Granada.
Bienvenidos a La Granaína.
Las formas de La Granaína — símbolos que cuentan historias
Cada pieza de La Granaína nace de un símbolo que pertenece a la memoria viva de Granada. En esta colección, la cerámica se transforma en joya, y las joyas en pequeños fragmentos de historia que pueden llevarse puestos.
Entre los diseños, destacan las granadas, emblema indiscutible de la ciudad, interpretadas en diferentes tamaños y acabados.
Desde formas delicadas que reposan sutilmente en el lóbulo, hasta versiones más escultóricas pensadas para anillos con presencia y fuerza. Cada una guarda la esencia del fruto que da nombre a Granada: abundancia, belleza y renacimiento.
También está la lágrima del rey Boabdil, inspirada en la leyenda del último monarca nazarí, que al partir de su tierra dejó tras de sí una lágrima de nostalgia y despedida. Convertida en pendiente o anillo, esta forma encarna la melancolía y la emoción que habitan en los recuerdos.
La leyenda de Boabdil y la lágrima cuenta el triste final del último rey musulmán de Granada, Muhammad XII, conocido como Boabdil el Chico. En 1492, tras rendirse a los Reyes Católicos y entregar la Alhambra, Boabdil abandonó su amada ciudad junto a su madre. Al llegar a un punto elevado desde donde pudo verla por última vez —hoy llamado el Suspiro del Moro—, no pudo contener las lágrimas. Su madre, Aixa, le dijo con amargura: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre.”
Esta escena simboliza el fin del reino nazarí y el cierre de casi ocho siglos de presencia musulmana en la península ibérica, quedando su lágrima como símbolo de pérdida, nostalgia y despedida de una época gloriosa.
La estrella de ocho puntas, símbolo de equilibrio, armonía y unión entre lo terrenal y lo divino, aparece en versiones esmaltadas y pulidas, recordando los mosaicos y yeserías de la Alhambra. Es un guiño al arte geométrico andalusí que sigue inspirando a generaciones.
Es un símbolo milenario de gran riqueza histórica y cultural, cuyo significado ha ido avanzando y evolucionando tras las diferentes civilizaciones.
- Mesopotamia: Uno de los usos más antiguos y extendidos de la estrella de ocho puntas es como el símbolo principal de la diosa sumeria Inanna y, posteriormente, de su equivalente semítica oriental, la diosa Ishtar. Ambas eran deidades asociadas con el amor, la guerra y la fertilidad, y la estrella venusiana representaba su poder y protección.
- Tartessos y Andalucía: En la antigua cultura tartésica de la península ibérica (actual Andalucía), este símbolo se utilizaba como representación del sol radiante y era objeto de adoración desde el Neolítico.
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A lo largo de la historia, la estrella de ocho puntas ha adquirido múltiples interpretaciones:
- Islam (Sello de Salomón): En el Islam, el octagrama se conoce como Khatim Sulayman o el Sello de Salomón, y se asocia con el rey profeta Salomón. Se cree que simboliza la unidad de los siete días de la semana con el día de descanso (viernes en la tradición islámica). Es un motivo común en el arte y la arquitectura mudéjar.
- Cristianismo: En el ámbito católico, la estrella de ocho puntas hace referencia a la Virgen María. También se ha vinculado con la idea de regeneración, nuevos comienzos o la resurrección, y a veces se la llama la «Estrella de la Redención» o la «Estrella de Belén».
- Budismo: En el budismo, la estrella de ocho puntas representa el Noble Óctuple Sendero enseñado por Buda, que guía hacia el despertar espiritual y el fin del sufrimiento.
- Nativos Americanos: En la cultura nativa americana, la estrella de ocho puntas simboliza la «estrella de la mañana» y representa las cuatro etapas de la vida (infancia, juventud, madurez, vejez) y los cuatro puntos cardinales (norte, sur, este, oeste), siendo un símbolo de sabiduría y entendimiento.
- Mitología Nórdica: El Aegishjalmur o Yelmo del Terror, un símbolo de protección y fuerza vikingo, tiene una forma de estrella de ocho puntas con líneas que se cruzan en su centro.




















